
Fuera, en la plaza
Las mesas están en la plaza del castillo, frente a la iglesia y a las murallas: se come dentro de Monteriggioni, no delante. Y dentro de las murallas no pasa ni un coche: el fondo son las voces de la gente y los vencejos. En verano, más o menos una noche por semana, la plaza se convierte en escenario: conciertos y teatro, siempre acabados antes de medianoche. Por la tarde hay sombra bajo las sombrillas; al atardecer la piedra se enciende; por la noche se cena a la luz de las velas mientras el pueblo se va vaciando alrededor.











